De lo que está prohibido hablar en la campaña

(*) Extracto del artículo firmado por el periodista y economista, y publicado ayer en el diario El Cronista.


Las declaraciones de Axel Kicillof intentando explicar que “si se reduce la inflación debería haber acuerdos paritarios más bajos” le generó un duro enfrentamiento con los sindicatos, que amenazan con paros, convencidos de que el Gobierno propicia un techo de aumentos salariales del orden de 25 por ciento, en línea con la inflación, como pretenden los empresarios.

Kicillof dice que su planteo “es algo de sentido común”: si el año pasado las paritarias cerraron alrededor de 30 por ciento y este año la inflación se redujo --como coinciden todas las mediciones-- unos 10 puntos, entonces el cierre de las paritarias debería ser un número menor.

El ministro omite que el año pasado la inflación real --medida por la Dirección de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires-- fue de 38 por ciento y, por lo tanto, aun los trabajadores de gremios con mayor poder de negociación perdieron entre 6 y 8 puntos de salario real. Hoy los sindicatos reclaman una mejora por arriba de la inflación para recuperar parte del poder adquisitivo cedido en 2014.

Aunque criticado en público, por primera vez la actitud del ministro fue elogiada en privado por referentes económicos de los principales candidatos del oficialismo y de la oposición. Dicen que el ministro ensayó el abc de un plan de estabilización: que los salarios no se indexen por la inflación del año pasado --como ocurre siempre-- sino por la expectativa de una inflación menor. Aunque reconocen que no es fácil sin el marco de un plan integral de desaceleración de la inflación.

El desafío para el sucesor de la era K no será sencillo: ¿Cómo bajar la inflación sin abusar --como hace Kicillof-- del dólar y las tarifas públicas como ancla, porque ya quedaron demasiado atrasados? ¿Cómo convencer a los sindicatos de negociar salarios en paritarias sin pensar en la inflación pasada --el último año de Cristina-- sino en la expectativa de menores precios a futuro? Dicho de otro modo: ¿cómo no volver a fracasar con la devaluación y el ajuste, como Kicillof en 2014, para que la economía no continúe al año siguiente encerrada en la misma trampa?

Tal vez a favor del próximo presidente jugará la posibilidad de ofrecer a los sindicatos, en el marco de un pacto social, metas de crecimiento, inversiones, exportaciones y creación de empleos en el sector privado. Algo más que la promesa de aguantar el dólar hasta diciembre y que se arregle el próximo.

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http://www.cronista.com/contenidos/2015/05/12/noticia_0016.html

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