Con pobreza, no hay forma de tener paz y justicia

(*) Extracto del artículo firmado por el exviceministro de Economía y publicado ayer por el diario La Nación en su sitio web.

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Han generado muchos análisis y discusiones muy acaloradas, aunque respetuosas, algunas de las ideas económico-sociales del papa Francisco en “Evangelii Gaudium”, su primera encíclica, en la que define sus ideas sobre temas no dogmáticos.

La idea central en el aspecto económico-social es que la dignidad del hombre se logra con el trabajo honrado y bien hecho y que es inaceptable la pobreza. Con pobreza no hay forma de tener paz y justicia y tenemos que poner los mayores esfuerzos para erradicar la pobreza en forma definitiva, cosa que actualmente es posible, aunque no en forma instantánea.

Para erradicar la pobreza es fundamental lograr la formalización del trabajo, en empresas que cumplan con las reglas laborales lógicas. Para ello hay que favorecer la inversión, única forma de tener empresas competitivas que puedan ocupar a toda la población activa cumpliendo con las normas.

Actualmente, la empresa es la forma de organización más eficiente de la producción, tanto en Occidente como en Japón, China o África, es decir en el mundo entero. Por lo tanto, es necesario favorecer la creación de empresas nuevas y bien organizadas para que la inversión permita ocupar formalmente a toda la población activa. Sin inversión no hay nada, es un engaño pensar de otro modo, pues no se trata de llegar a ocupar un puesto, sino de trabajar, de producir. Un puesto burocrático, donde se cobra un sueldo u otra remuneración, pero que no produce nada, no es un trabajo.

El trabajo requiere capital, pero no solo capital monetario, capital en el sentido económico, que por suerte hoy está disponible en abundancia en los mercados de capital internacionales. Se requiere principalmente mucho capital institucional, que es el cumplimiento de reglas del juego que establece cada país, es el cumplimiento de cada Constitución.

Tampoco basta con esto, pues también es necesaria una administración del país hecha por gente que tenga conocimientos y experiencia. Sin embargo, estas cosas claves aun no alcanzan, pues los dirigentes del país deben estar guiados por una regla moral elevada que los haga trabajar por el bien común y no por sus intereses personales cuando están en el gobierno, guiados por una formación ética firme que los aleje de las tentaciones económicas al disponer de poder.

Ver el artículo completo

http://www.lanacion.com.ar/1790167-con-pobreza-no-hay-forma-de-tener-paz-y-justicia

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