Brasil estornuda; ¿se resfría la Argentina?

(*) Extracto del artículo firmado por la economista y publicado en el sitio web de la consultora Abeceb.com.


Dice el refrán que si Brasil estornuda, la Argentina se resfría. Y Brasil está estornudando. Muchos atribuyen esta situación al escenario internacional. En particular, en lo que respecta a la abrupta caída del real que se ha registrado desde principios de año, que se asocia al incremento del precio del dólar a nivel global.

Brasil ha estado entre los países más afectados por ese fenómeno. Si bien en las pasadas semanas el real ha mostrado cierta apreciación hasta ubicarse nuevamente por debajo de los 3 reales por dólar, a abril la moneda vecina marca una suba de 37,1 por ciento interanual, superando el debilitamiento del euro (de 27,9 por ciento) y representando el mayor incremento para toda la región.

Lo anterior sugiere que la coyuntura brasileña actual se explica en buena medida por factores domésticos. El país vecino enfrenta un panorama interno complejo pleno de desafíos, tanto en el plano político como en el económico. Las denuncias de corrupción asociadas a Petrobras y el descontento económico ligado a un proceso de ajuste que no cuenta con amplio consenso han erosionado los márgenes de maniobra del recientemente reelecto gobierno. En este marco, la aprobación de la presidenta Dilma Rousseff se derrumbó desde 42 por ciento en diciembre pasado a un mínimo de 13 por ciento.

En ese contexto no sorprenden las bajas sucesivas que han sufrido las proyecciones de crecimiento para este año, luego de un 2014 de magro desempeño (cuando el PBI marcó una suba de apenas 0,2 por ciento). Actualmente, el consenso de mercado prevé una caída de 1,1 por ciento, aunque es probable que el ajuste hacia abajo de las expectativas continúe, y que el país vecino cierre con una contracción de 1,5 por ciento.

La coyuntura brasileña ha despertado señales de alarma en la Argentina, dado que la depreciación de Brasil se combina además con un tipo de cambio prácticamente fijo en nuestro país como la única herramienta antiinflacionaria del Gobierno (y, además, atado a una moneda que se está revaluando en el mundo), junto con un diferencial de inflaciones entre los países muy adverso para la Argentina. La resultante es una mejora importante de la competitividad de los productos brasileños frente a los domésticos. Solo como muestra basta mencionar que el tipo de cambio real entre ambas monedas se encuentra hoy ya por debajo de los niveles en que se encontraba antes de la devaluación propiciada por Juan Carlos Fábrega en enero de 2014.

De todos modos, un real más débil no afectaría rápidamente a nuestro país, como sí ha sucedido en el pasado. El mayor impacto en lo inmediato pasa en cambio por el escaso dinamismo de la economía vecina. A la vez, esa situación se da en un marco muy malo de la relación bilateral entre ambos países. En este sentido, lo más probable es que las discusiones bilaterales se posterguen hasta la llegada de un nuevo gobierno en la Argentina.


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http://www.abeceb.com/web/content/show/674733/brasil-estornuda---se-resfria-argentina

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