Huérfanos de buenos liderazgos

(*) Extracto del artículo firmado por el economista y publicado ayer en el diario La Nación.

 

Pensemos en el siguiente experimento. Juntamos a 10 jugadores, les damos 10 pesos a cada uno y les decimos que pueden contribuir, anónimamente, parte, todo o nada de esos 10 pesos a un pozo común. También les decimos que lo que aporten al pozo será duplicado por el moderador del juego y distribuido en partes iguales entre los miembros del grupo.

En el juego, el óptimo social, lo mejor para todos, es simple: contribuir los 10 pesos, acumular 100 en el pozo, obtener otros 100 del moderador y recibir 20 pesos cada uno. De este modo, ponemos 10 en el pozo y, fruto de la cooperación, nos llevamos 20.

El óptimo individual, sin embargo, es distinto: quedarse con los 10 pesos independientemente de lo que haga el resto y llevarse la décima parte de lo que el resto de los jugadores (y el moderador) aporten al pozo.

Si el juego se juega muchas veces, los jugadores aprenden y emulan al resto. La mayoría comienza aportando algo al pozo, pero al ver que algunos no aportan terminan reduciendo sus contribuciones, hasta que el juego, finalmente, deriva en la solución no cooperativa: cada uno por las suyas, nadie aporta nada, todos se llevan 10 pesos.

Como muchos de estos experimentos, éste puede leerse como una metáfora de muchos de nuestros problemas sociales. La contribución al pozo podría pensarse como el impuesto que pagamos para solventar los bienes y servicios públicos. El equilibrio no solidario sería evadir y dejar que otros paguen por los bienes y servicios públicos que consumo. No por nada al experimento se lo llama el juego del bien público.

Con ligeras variaciones, el juego podría usarse para ilustrar los aspectos colectivos de la corrupción, la libanización política, el prebendismo empresario, la ocupación de espacios públicos o el descuido del medio ambiente.

¿Cómo se resuelve en la práctica esta disrupción de la cooperación? La economía experimental sugiere dos mecanismos. El primero, el más habitual y conocido, es la imposición de premios y castigos. El segundo mecanismo es la mirada del otro.

 

Ver el artículo completo

http://www.lanacion.com.ar/1786458-huerfanos-de-buenos-liderazgos

Please reload

Featured Posts

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Recent Posts

December 18, 2019

Please reload

Search By Tags

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Follow Us
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic

​© 2014 -  Centro Industrial y Comercial del LN

Desarrollado por IT Solutions.-

  • w-facebook
  • Twitter Clean
  • w-googleplus