Productividad para la competitividad

(*) Extracto del artículo firmado por el exsecretario de Industria, publicado el domingo por el diario cordobés La Voz del Interior y reproducido en el sitio web de la consultora Abeceb.com.


Las cifras de comercio exterior que se conocieron recientemente se pueden calificar de decepcionantes. Muestran una fuerte contracción tanto de las exportaciones como de las importaciones.

La reducción de las compras externas se relaciona con dos factores básicos que son, por un lado, la recesión --que recorta la demanda de bienes importados tanto intermedios como finales--, y, por otro, las trabas administrativas y para realizar los pagos en dólares que impone el Banco Central y que se han endurecido en varios períodos en lo que va del año.

Si no fuera por esos obstáculos, las importaciones serían mucho más elevadas y, con alta probabilidad, nuestra economía estaría mostrando un déficit comercial significativo. Que el saldo comercial sea positivo solo gracias a este tipo de medidas es preocupante porque la economía está en recesión. Si una economía en recesión no genera superávit comercial, ello es un signo claro de que existen problemas importantes de competitividad.

Lo típico, ante una situación así, es que el foco de la política económica se concentre en mejorar la rentabilidad de quienes exportan o sustituyen importaciones. El Brasil actual es un buen ejemplo. Nuestro socio está en recesión y, además, tiene un déficit importante de cuenta corriente. Es por ello que nadie se sorprende ante el hecho de que las autoridades económicas estén dejando que el real se deprecie, aun afrontando el costo de tener que tolerar una tasa mayor de inflación.

En cambio, cuando se observa lo que está ocurriendo con las exportaciones argentinas, parece haber un margen mayor para preocuparse. El primer bimestre del año arrojó una contracción de las exportaciones de nada menos que 21 por ciento en lo que fue un factor determinante la caída de 26 por ciento de las colocaciones industriales. En particular, las menores ventas manufactureras a Brasil explican 75 por ciento de la variación en este rubro.

Ante este panorama, parece claro que no sólo habría que mejorar el tipo de cambio real, como está ocurriendo en Brasil, sino que se necesitan políticas de desarrollo productivo que mejoren la competitividad sistémica.


Ver el artículo completo

http://www.abeceb.com/web/content/show/674714/productividad-para-la-competitividad--es-el-nombre-del-juego

Featured Posts
Próximamente habrá aquí nuevas entradas
Sigue en contacto...
Recent Posts