El déficit fiscal está entre los más altos de la región

(*) Extracto del último Informe Nacional del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).


La crisis política y económica de Brasil tiene muchas analogías con la de la Argentina. Esto alerta sobre la importancia de que quienes aspiren a conducir el país asuman que el desequilibrio de las cuentas públicas, la corrupción y el oscurantismo en la gestión del Estado constituyen, como ocurre en Brasil, los principales desafíos a vencer. Ejemplos muy ilustrativos son las anomalías en la masiva distribución de subsidios a la energía, el transporte y a las empresas públicas.

Desde la reelección de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, a fines de octubre del año pasado, el real se ha depreciado cerca de 28 por ciento y posiblemente siga su caída. Subyacen razones económicas asociadas principalmente a la magnitud del desequilibrio fiscal. Prueba de ello es que, apenas reelegida, la primera decisión de peso de la mandataria fue el nombramiento de un ministro de Economía con la consigna de aplicar un fuerte ajuste en las cuentas públicas. Pero también operan razones políticas vinculadas al destape de la corrupción en la petrolera estatal Petrobras. La que otrora fuera un ejemplo de gestión pública exitosa se ha convertido en un modelo de administración delictiva dirigida al financiamiento espurio de la política y al enriquecimiento ilícito de funcionarios y empresarios amigos del poder.

En la Argentina, las causas judiciales por corrupción a funcionarios y empresarios amigos y la falta de transparencia en el manejo del Estado tienen muchos parecidos con el caso brasileño. En cambio, en lo que respecta a la situación económica, la quietud del dólar y del riesgo país llevan a suponer que la situación es más calma que en Brasil.

En esta perspectiva es de interés realizar algunas comparaciones sobre la situación fiscal de los principales países de la región. Con datos oficiales de cada país, para 2014 se observa que:

-- En Brasil, el déficit del sector público central ascendió a 5,7 por ciento del PBI.

-- En Uruguay, el déficit del sector público fue de 3,5 por ciento; en Chile, de 1,6 por ciento, y en Perú, de 0,6 por ciento del PBI.

-- En la Argentina, el déficit del sector público nacional fue de 2,5 por ciento del PBI.

Estos datos mostrarían que la Argentina tiene una situación fiscal mucho más controlada que Brasil e incluso que Uruguay, y no muy alejada de Chile y Perú. Sin embargo, si se excluyen de los ingresos públicos las transferencias que el Tesoro Nacional recibe desde el Banco Central, la Anses y otros organismos estatales, el déficit del sector público nacional de la Argentina asciende a 4,9 por ciento del PBI. O sea, un desequilibrio fiscal mucho más parecido al de Brasil y entre los más altos de la región.

Ver el informe completo

http://www.idesa.org/sites/default/files/documentos/Informe%20Nacional%2015-3-15.pdf

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