El optimismo para 2016 vs. la realidad de hoy

(*) Extracto del artículo firmado por el exviceministro de Economía y publicado ayer en el sitio web del diario La Nación.


La perspectiva de que termine esta larga etapa de más de una década en la Argentina ha generado un interés especial por nuestro país de parte de los que administran el ahorro en los mercados financieros internacionales. Por eso, han subido mucho las acciones y los bonos de la Argentina. La reducción del riesgo país de 1.150 puntos hace un año a 560 puntos ahora, a pesar del default de muchos bonos de la deuda argentina, permite confirmarlo no con opiniones sino con hechos, al contar el dinero invertido. Hoy se acepta un menor rendimiento implícito para un bono argentino que hace un año pues se espera que ese rendimiento aun baje más (o sea, suba más el precio del bono), se acerque a la tasa de interés internacional a medida que se regularice la situación argentina, y pueda ir convirtiéndose en una economía sin sorpresas, estable, con una inflación como la internacional.

El tema de los holdouts también influye, ya que los analistas consideran que este gobierno, a pesar de negarlo enfáticamente, puede arreglar con los “buitres” por necesidad o, si no, el gobierno que asuma va finalmente a regularizar la deuda en default desde diciembre de 2001 y se volverá a los mercados financieros voluntarios, que es el objetivo de toda reestructuración de la deuda. Este objetivo hasta ahora no se logró, a pesar de los canjes parciales o insuficientes de 2005 y 2010. La apreciación, en la que hay un gran consenso, genera un enorme optimismo de los operadores financieros sobre las perspectivas de la Argentina, un país desfinanciado que tiene que reconstruirlo todo: energía, rutas, accesos a las ciudades, aerolíneas, construcción y venta de viviendas paralizada por el cepo al dólar y la falta de mercado hipotecario y muchas obras de infraestructura más, como trenes rápidos que ya tienen aun en países muy poco desarrollados hasta hace poco, como China.

Sin embargo, no todo debería ser optimismo sobre el futuro, dado que la herencia recibida no será fácil de manejar por el gran tamaño de los desvíos; un desorden que muchos aún hoy niegan, aunque los datos fríos así lo indican.

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http://www.lanacion.com.ar/1775050-el-optimismo-para-2016-vs-la-realidad-de-hoy

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