Surfeando la ola del día a día

Por Juan Pablo Ronderos

(*) Extracto del artículo firmado por el economista y publicado ayer en el sitio web de la consultora privada Abeceb.com.


Comienza el último año de la administración kirchnerista o, al menos, de gobiernos encabezados por el apellido Kirchner. Empieza un 2015 muy complejo en la Argentina, en el que la economía y la política marcarán la dinámica. Un ritmo que se preanuncia para nada tranquilo. Las autoridades han logrado acercar el barco a puerto, aunque no en las mejores condiciones.

A pesar de la sensación de estabilidad con la que se despidió 2014 y comenzó enero, este año comienza peor que el anterior en materia económica. En este contexto, lo que nos espera es un horizonte de certezas para tomar decisiones que no se extiende más allá de la semana tanto en las empresas como incluso en nuestros hogares. Por no decir del día a día, con todo lo que esto implica a la hora de esperar resultados.

El que demarca esta variable temporal de decisiones es el Gobierno que, acorralado en su propio laberinto, ha decidido jugar con estas reglas de vencimientos inmediatos. Es que luego de un 2014 en el que se acabaron los atajos, en especial el de conseguir dólares en los mercados financieros internacionales, las autoridades enfrentarán los retos de este año administrando día por día.

Ya sin alternativas a mano para evitar reordenar la macroeconomía como condición necesaria para una verdadera estabilidad, el objetivo oficial será administrar las variables para sostener un orden más o menos tolerable. Y sin herramientas ni predisposición para hacer lo que habría que hacer, la única posibilidad es administrar con un horizonte muy corto.

¿Sobre qué base administrará día a día? Principalmente concentrando el ojo en dos factores: 1) la evolución de las reservas internacionales, y 2) el conflicto social y/o el clima político. El puente entre ambos es el nivel de actividad y el empleo, ya que luego de varios años de restricciones, la oferta local se mueve de la mano de las divisas a las que puede acceder para producir, determinando al final de la jornada cuánto crece la economía y, por ende, cuántos puestos de trabajo se necesitan.

Algo de esto ya anticiparon en 2014, en especial en el último trimestre, revirtiendo algunos temores sobre el empleo y clausurando el ejercicio con más divisas en el Banco Central de las esperadas, con estrategias “creativas” como el swap con China y la licitación de 4G. Pero el horizonte de decisión se ha reducido considerablemente a lo largo de estos meses.


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http://www.abeceb.com/web/content/show/674578/surfeando-la-ola-del-dia-a-dia

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