Venezuela y la Argentina lideran el rezago en América latina

(*) Extracto del último Informe Nacional del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).

El año que termina trajo como novedad el debilitamiento de la bonanza de los precios de las materias primas y el fin de los últimos vestigios de enfrentamiento ideológico con el acercamiento de Cuba y Estados Unidos. Esto plantea nuevos escenarios y la necesidad de evaluar el desempeño de la Argentina en las últimas décadas. Para superar el retardo, el país necesita despojarse de preconceptos ideológicos que hicieron enfrentar al Estado con el sector privado, cuando las tendencias modernas señalan que ambos son complementarios.

Los precios internacionales de las materias primas están cayendo. Según datos publicados por el Banco Central, los precios de las materias primas que exporta el país disminuyeron 10 por ciento en 2014 con respecto a 2013 y 17 por ciento en relación con 2012. Se trata de un fenómeno asociado principalmente a la desaceleración de las economías asiáticas y sugiere que la bonanza económica internacional se estaría debilitando. Aunque el contexto sigue siendo favorable, se trata de un nuevo escenario del que se derivan renovados desafíos.

En este contexto resulta pertinente aludir a un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que señala que Latinoamérica no aprovechó debidamente la bonanza de los precios de sus exportaciones para construir bases sustentables de crecimiento. Subsisten todavía barreras estructurales que impiden acortar las brechas entre la región y los países más desarrollados. De todas formas, el estudio también reporta visibles diferencias entre países de la región.

El informe estima, sobre la base de datos oficiales, que el producto bruto interno (PBI) per cápita de la Argentina, medido en dólares de 1990, pasó entre 1980 y 2013 de 8.200 a 11.000 dólares. Esto implica que el país adicionó un tercio a su ingreso por habitante en las últimas tres décadas. En la comparación con otros países, aparece que:

-- En Chile, el PBI per cápita aumentó entre 1980 y 2013 de 5.700 a 15.400 dólares; es decir, se multiplicó por 2,7.

-- En Uruguay, en el mismo período el PBI per cápita pasó de 6.500 a 12.800 dólares, o sea que prácticamente se duplicó.

-- En Venezuela, en cambio, prevaleció el estancamiento ya que el PBI per cápita era de 10.000 dólares en 1980 y para 2013 se estima en 10.500 dólares.

Estos datos son solo aproximaciones pero permiten detectar tendencias. Venezuela, que disfrutaba hasta 1980 de los niveles de ingresos per cápita más altos, en tres décadas fue ampliamente superado por Uruguay y Chile. Una derivación de este proceso es que Chile alcanzó los más altos indicadores de desarrollo humano en la región. En este contexto, la Argentina muestra un desempeño más parecido al de Venezuela que al de Chile o el de Uruguay. Así, no es arriesgado afirmar que Venezuela y la Argentina lideran el rezago de Latinoamérica.

Ver el informe completo

http://www.idesa.org/sites/default/files/documentos/Informe_Nacional_28-12-14.pdf

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