¿Se “encanutan” autos o se “desencanutan” pesos?

Por Roberto Cachanosky (*)

(*) Extracto del artículo publicado ayer por el economista en el sitio web del diario La Nación.

Desde el Gobierno vienen criticando a las empresas automotrices y concesionarias de autos argumentando que guardan el stock y no lo venden. La pregunta que surge ante esta “acusación” es: ¿y si así fuera, qué? ¿Qué le importa a la Casa Rosada qué hace cada uno con su stock de mercadería? Sólo los gobiernos autoritarios y que derogan la propiedad privada se meten con los stocks, los precios, los niveles de venta, etc. Puesto de otra forma, cuando un gobierno le dice a un productor qué tiene que producir, en qué cantidad, a qué precio tiene que vender y qué calidades debe producir, entonces el productor ya no es dueño de su empresa. El Estado se la confiscó de hecho.

Por otro lado, si el Gobierno quiere aumentar la oferta y cree que alguien está teniendo un nivel de stocks que los burócratas consideran inapropiados, la opción que tienen es abrir la economía y permitir que la competencia ofrezca en abundancia autos o el producto que sea. Es decir, generar competencia.

En rigor, el tema autos en particular y demás productos en general tiene que ver con la incertidumbre cambiaria e inflacionaria que genera el Gobierno. En el caso de la industria automotriz se sabe que los componentes locales son un porcentaje reducido de los autos. En otras palabras, buena parte de los autos tienen autopartes importadas, con lo cual el costo de producirlo es en dólares porque hay que importar esas autopartes. Si el Gobierno no autoriza la importación de autopartes porque le faltan dólares, entonces no se puede producir. Y si autoriza las importaciones y luego el Banco Central no autoriza el pago, entonces entramos en default comercial. Nadie querrá mandar mercaderías a nuestro país si luego no puede cobrar lo que le deben ni lo que puede llegar a exportar en el futuro.

Finalmente, si una empresa fabrica un auto con autopartes que importa a 8,40 pesos por dólar y luego de vender el auto el tipo de cambio subió a 10 pesos por una devaluación impulsada por el Gobierno, entonces la fábrica habrá perdido parte de su capital de trabajo. Con los pesos que recibe por la venta del auto ya no puede comprar la misma cantidad de autopartes y, por lo tanto, perdió parte de su capital de trabajo.

Pero basta con ver la trayectoria del Gobierno en materia de controles de precios para advertir que este problema no lo entiende o bien lo entiende pero no le interesa, es decir, su objetivo es forzar el consumo aun perdiendo el stock de capital. La fiesta de consumo tiene que continuar como sea, aunque ello implique perder el stock. Eso ya ocurrió con la ganadería, el sector energético, las rutas, trenes y demás sectores que tuvieron que vender sus productos y servicios a precios artificialmente bajos financiando las pérdidas y consumiendo su stock de capital. Por eso tenemos crisis energética, hacer un asado cuesta una fortuna y las rutas son un riesgo fenomenal. Nos consumimos el sistema energético, las cabezas de ganado y las rutas.

Ver el artículo completo en:

http://www.lanacion.com.ar/1725587-se-encanutan-autos-o-se-desencanutan-pesos

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