Brasil espera ajustes y más impuestos en 2015

Por Marcos Cintra (*)

(*) El autor es economista y vicepresidente de la Fundación Getulio Vargas. La nota fue publicada ayer por la agencia de noticias Brasil 247.

Hay un consenso entre especialistas de que Brasil deberá pasar por ajustes en su política económica en 2015. El gobierno se limitó en los últimos años a promover medidas puntuales de corto plazo en la economía con el único objetivo de evitar el aumento del desempleo, hecho que perjudicaría sus intenciones políticas. Poco se hizo en términos de reformas estructurales a fin de controlar la inflación y su crecimiento sostenido.

El actual gobierno fracasó en la gestión de la economía y fue omiso en la conducción de las reformas estructurales. Eso sin hablar del error estratégico consustanciado en la exacerbación de acciones intervencionistas y en el uso inmoral de empresas estatales como forma de hacer política. Todo eso combinado generó inseguridad en el medio empresarial, redujo el crecimiento del PBI, aumentó la inflación, debilitó las cuentas públicas, comprometió severamente la competitividad de la producción interna e hizo que el déficit externo batiera un récord histórico.

El costo para poner al país nuevamente en la senda correcta será elevado. Se adoptarán medidas impopulares y una de ellas reside en el área tributaria. La sociedad puede prepararse porque la carga fiscal debe crecer. El debilitamiento de las cuentas públicas tendrá como resultado más impuestos, dado que el ajuste nunca se da mediante el corte de gastos.

El gobierno cometió barbaridades en el área fiscal y eso va a imponer sacrificios en la sociedad. En vez de haber invertido en una reforma en la estructura de impuestos, enfocada en la reducción de costo para las empresas y para el poder público, y en la redistribución de la carga tributaria entre los contribuyentes, la actual gestión prefirió adoptar paquetes de emergencia que contenían medidas de corto plazo, como las exenciones fiscales para algunos sectores. Es decir, dejó de tocar la estructura tributaria con el objetivo del crecimiento a largo plazo y actuó puntualmente para dar un respiro momentáneo a ciertos segmentos específicos.

La combinación de la mala conducción de la política fiscal con la ineficiente estructura tributaria comprometió las cuentas públicas. La actividad productiva se retrajo, generando menos recaudación de impuestos, y los gastos crecieron para atender intereses políticos y financiar acciones populistas. El resultado fue la fuerte reducción del superávit primario.

El poder público brasileño tendrá que recomponer su presupuesto a partir de 2015. El camino, siempre más fácil, será aumentar la carga tributaria. Los contribuyentes no deben sorprenderse si el próximo año hay un aumento en la alícuota en algunos de los actuales tributos o si, por ejemplo, vuelve el CPMF (Aporte Provisorio sobre Movimientos o Transmisión de Valores y Créditos de Naturaleza Financiera). Es posible que ambas hipótesis se cumplan.

La coyuntura económica está fragilizada. La corrección de los rumbos tendrá un gusto amargo. El desempleo tiende a aumentar y vendrán más impuestos. Situaciones como ésas se repetirán si el país no tiene un gobierno que tenga coraje de hacer lo que se necesita y que deje de lado acciones demagógicas, ideologías anticuadas e intereses partidarios.

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