Los candidatos brasileños quieren más comercio exterior

Los tres principales candidatos a presidente de Brasil para las elecciones del 5 de octubre coinciden en impulsar el comercio exterior y las inversiones en caso de que les toque gobernar a partir de 2015 y a partir del difícil escenario económico interno.

La actual presidenta, Dilma Rousseff, que buscará su reelección, propugna en su plataforma electoral la apuesta a la integración sur-sur, la misma que mantuvo su antecesor Luiz Lula da Silva, y que fuera instalada en noviembre de 2003 por el entonces ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, por mandato del entonces presidente Néstor Kirchner, en la última reunión ministerial del ALCA, en Miami.

En cambio, el candidato de la principal fuerza opositora, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aecio Neves, defiende una política de mayor intercambio comercial con los países desarrollados, según un relevamiento del diario O Globo.

Neves cuestiona dar preponderancia a alianzas con países como Venezuela, Bolivia y Ecuador, y advierte que se deben flexibilizar las normas del Mercosur que impiden que los miembros del bloque pacten acuerdos comerciales con terceros países.

En una posición intermedia, el candidato socialista Eduardo Campos coincide con el oficialismo en la necesidad de profundizar la integración regional pero promete revaluar la normativa del Mercosur en caso de ser necesario.

La necesidad de expandir el comercio exterior y las inversiones fue tomada por los candidatos como respuesta a la contracción del mercado interno y a partir de la ralentización del crecimiento de la economía en los últimos meses.

El presidente en ejercicio de la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) y director de la Compañía Siderúrgica Nacional, Benjamin Steinbruch, manifestó ayer su preocupación por la caída de la actividad.

El empresario coincidió con la visión unánime del sector industrial brasileño de que ese sector viene perdiendo competitividad debido a factores internos; entre ellos menciona el alto costo del crédito, la guerra fiscal entre estados, infraestructura precaria y la falta de estímulos a las inversiones en tecnología.

“Estamos a las puertas de la recesión y la economía brasileña convive con los intereses más altos del mundo, a un nivel de 11 por ciento al año”, sostuvo el empresario, quien consideró que el recorte del gasto público no es la única solución, en una columna de opinión en el diario Folha de San Pablo.

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