Habrá acuerdo con los fondos buitres

Por Mario Brodersohn (*)

(*) Extracto del artículo “La economía kirchnerista en 2015”, firmado por el exsecretario de Hacienda e incluido en el último informe mensual de su consultora Econométrica.

El punto de partida de este trabajo es la profecía de que “hay acuerdo con los fondos buitres”. Esta profecía se fundamenta en la presunción de que el gobierno kirchnerista, temeroso de que no le alcancen los dólares en 2015, llegó a la conclusión de que para acceder a los mercados financieros internacionales no tiene otra alternativa que acordar con los fondos buitres. Su objetivo es financiar los desequilibrios internos con deuda externa, tal como lo hacía el menemismo en la década de los ’90.

Esta profecía también toma en cuenta el comportamiento de los operadores en los mercados financieros local e internacional, que suponen que el Gobierno tendrá la misma predisposición a conceder que la que tuvo con el CIADI, Repsol y el Club de Paris. Tomando en cuenta estos antecedentes, los operadores no sólo están convencidos de que finalmente el Gobierno va a terminar pagando la deuda con los holdouts sino que también toman decisiones financieras sobre la base de esta hipótesis de comportamiento. Ello se refleja en el precio de los títulos de la deuda pública. El Bono Par bajo legislación de Estados Unidos es un título con vencimientos anuales entre 2028 y 2038. Desde comienzos de 2013, el precio de este bono aumentó 47 por ciento y el del Bono Descuento aumentó 63 por ciento. Ambos bonos tienen actualmente los precios más altos desde la crisis financiera internacional por los prestamos subprime en 2007.

Nuestro objetivo en este informe no es analizar los ingredientes que formarían parte del acuerdo sino ir un paso más allá, ponernos en el día después del acuerdo, para intentar predecir cómo seguirá la película después de que se hayan cerrado esos acuerdos internacionales. Esto es, en una nueva realidad sin temor al default. Obviamente, el día después el Gobierno planteará un esquema de política económica reactivador que mejore sus chances en las elecciones presidenciales de 2015. Tendrá también la secreta esperanza de justificar con ese argumento sus claudicaciones ideológicas en los últimos acuerdos internacionales.

Para ser un poco más concreto, suponemos que el Gobierno acordará con los holdouts pagarles con títulos públicos y ese pago lo hará de forma tal de no quedar expuesto a la cláusula RUFO. Este acuerdo en pocos meses se extenderá de los 1.500 millones que hay que pagar por el fallo del juez Griesa a los tenedores de títulos que están bajo jurisdicción americana y que representan por lo menos otros 8.500 millones de dólares adicionales. Los que están bajo jurisdicción europea, y que suman unos 5.000 millones, su potencial impacto seria después de las elecciones de 2015. Esta sumatoria de acuerdos equivale a 3 por ciento del PBI.

Ver el artículo completo en:

http://www.econometrica.com.ar/productosservicios/archivos/mensual/Econometrica%20-%20Informe%20Mensual%20-%20Julio%202014.pdf

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